¿Cómo funcionan las motos eléctricas?

La venta de motos eléctricas aumentó este pasado 2013 considerablemente, siendo este uno de los años con mejores datos en el sector. Este crecimiento se produce en un momento en el que la tecnología de este tipo de vehículos está aumentando considerablemente a pesar de que actualmente no hay ayudas estatales para su compra.

Si a pesar de que el desembolso inicial es mayor, los problemas con tu moto actual están haciendo que valores la posibilidad de pasarte a una eléctrica, es importante que conozcas las ventajas de este tipo de motos eléctricas y su funcionamiento.

motos electricas

Entre los pros de estos vehículos se encuentra el hecho de que al no usar gasolina, no emiten gases tóxicos, convirtiéndose en una manera limpia y no contaminante de desplazarte por la ciudad. Además, estas motos son silenciosas, no emitiendo ni un solo decibelio ni siquiera al arrancarse, evitando de este modo la contaminación acústica. Además de las ventajas medioambientales, este tipo de motos nos ayuda a ahorrar dinero ya que su mantenimiento no es tan caro como las del motor a combustión, tienen menor riesgo de averías, ahorramos un 90% en el combustible y no precisan de cambios regulares de filtros y aceites.

A pesar de que seguro que sois muchos los que habéis oído hablar de este tipo de motos, no son muchos los que conocen su funcionamiento y características. Una de las principales diferencias de este tipo de vehículos a las motos tradicionales es que no funciona con un motor a combustión.

El tipo de motor de estas motocicletas eléctricas son los conocidos como ‘brushless’, sin escobillas, al menos en la mayoría de los casos. De esta manera, no poseen piezas de contacto, motivo por el cual el mantenimiento es mucho más sencillo que otros vehículos semejantes.

En este tipo de vehículos cumplen un rol fundamental las baterías, cuyas últimas tecnologías permiten que éstas sean extraíbles, de modo que se pueden sacar y llevar a casa para poder cargarlas y que estén a punto para el día siguiente. La carga de las baterías, que puede durar entre cuatro y cinco horas, se lleva a cabo a través de un dispositivo muy parecido con el que cargamos nuestro Smartphone. Cuando está en carga, permanece encendida una luz roja. Cuando ha finalizado, ésta cambia a verde. Normalmente podemos encontrarlas en packs de cuatro o cinco baterías de 12 voltios cada una de ellas.

Aunque el desembolso inicial es elevado (su precio es mayor que el de las motos de combustión) cargar la batería de una moto para recorrer 100 kilómetros cuesta menos de 0,50 céntimos de euro, mientras que con un scooter de gasolina ronda los 7,50 euros. De esta manera, nos permite ahorrar más de un 90% en el combustible y una cantidad nada desdeñable en el mantenimiento, ya que este tipo de motores tiene menos riesgo de averías y, al contrario que las motos de combustión interna, no precisan cambios regulares de filtros y aceites.

No hay que olvidar tampoco el papel fundamental que también cumple en este tipo de vehículos el controlador, un dispositivo que se encarga de transformar la corriente contínua de las baterías en alterna, la que permite que se encienda el motor. Este dispositivo se encuentra en una caja que debe estar sellada.

Entre las desventajas, no hay que olvidar su autonomía limitada. Aunque son suficientes para su uso diario por la ciudad (la media está en 50 kilómetros al día), éste puede ser un dato a tener en cuenta para el que la vaya a utilizar como instrumento de trabajo.

Esperamos que con estos datos tengas una visión más profunda de este tipo de vehículos que aunque, de forma lenta, empiezan a convertirse en una alternativa limpia y ecológica a las motos tradicionales.

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