Curiosidades sobre Mahou

La marca de cerveza de referencia en España cumple 125 años de existencia. Su historia se encuentra estrechamente vinculada a la de muchas personas y ciudades españolas, sobre todo si hablamos de Madrid.

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Mahou tiene sus raíces en la capital y ha crecido con ella. Los madrileños llevamos más de un siglo acompañando momentos de expansión y sociabilidad con una caña y una tapa. Esta marca de cerveza resulta familiar y cercana a muchos, pero pocos conocen las curiosas historias que marcaron su trayectoria.

Mahou, entre el pasado y el presente

La compañía madrileña es una de las más antiguas de España. Su origen remoto hay que buscarlo en Casimiro Mahou Birhans, un empresario francés que tenía una fábrica de pinturas al óleo y temple llamada ‘Arco Iris’; procedía de la región de Lorena, en donde siempre ha existido una gran tradición con la cerveza. Fue en 1889 cuando su nieto y bisnietos fundaron en Madrid la empresa ‘Hijos de Casimiro Mahou, Sociedad Regular Colectiva’.

Así nació en 1890 la primera fábrica de cerveza de la compañía, en el número 29 de la calle Amaniel de Madrid. El edificio de ladrillo que antaño era una fábrica de pintura se convirtió después en una factoría de cerveza y hielo.

En el Archivo Histórico de Mahou, alojado en el antiguo edificio, se conserva un arcón de madera de los primeros años del siglo XX. Gracias a él y otros testimonios documentados, conocemos cómo se guardaba la cerveza y también la manera de servirla.

Los años 50 fueron muy importantes para el crecimiento de la compañía. Por esa época abrieron un pequeño bar con una terraza en la misma fábrica de Amaniel; sin embargo, a pesar de la concurrencia de gente el lugar duró poco tiempo abierto. En estos años se comienzan a ver las botellas de vidrio por primera vez, y la marca empieza a vender a bares y bodegas. El conocido ‘quinto’ de cerveza (de 20 cl) tiene su origen en esta década, llena de buenos inventos cerveceros.

La cerveza triunfó en la capital y en 1962 tuvieron que abrir otra fábrica en el paseo Imperial para satisfacer la sed de los madrileños. La década de los 60 también fue interesante, ya que empezaron a comercializarse las botellas serigrafiadas y además incorporaron el barril de aluminio y el dispensador para suministrar a tabernas y bares.

A finales de los 60 nace la Mahou Cinco Estrellas y a finales de los 70 llega la litrona, todo un símbolo de la movida madrileña.

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En la mencionada y fecunda década de los 50, se fundó un bar la misma calle Amaniel: ‘El Cangrejero’. La cercanía y complementariedad de ambos negocios hicieron que el bar y el fabricante de cerveza comenzaran una larga y estrecha colaboración que perdura hasta nuestros días. Aun hoy puedes acudir a Amaniel 25 para disfrutar de una deliciosa Mahou. ¿Aún no lo conoces?

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