La cerveza, ¿mejor en lata o en botella?

mahou_botellinvslataEl tipo envase de esta delicada bebida afecta, principalmente, a su sabor

Más pequeña que la botella, la lata se rompe con menos facilidad y es más sencilla de vender y llevar a cualquier parte por su peso más ligero, así como de almacenar durante más tiempo, aunque nunca es recomendable guardar una cerveza más de tres meses, pero, entre sus inconvenientes o puntos negativos frente al envase de cristal, está el sabor algo metálico que aporta a la cerveza.

De hecho, la cerveza es una bebida que se daña con facilidad, por lo que su envase es muy importante. El calor, la luz y el oxígeno son los tres elementos que pueden alterar su sabor, de forma que es muy relevante que tenga un buen envase que la proteja, por lo menos, de los dos últimos problemas.

1930 es el año a partir del cual pudo comenzar el debate sobre la preferencia por beber cerveza en lata o en botella, puesto que fue entonces cuando se pudo producir cerveza enlatada sin que explotara en la mano, y para 1970, ambos envases convivían perfectamente. ¿Quieres saber si aciertas a la hora de pedir una lata o de un botellín de Mahou?

Aunque nadie se ha quejado del sabor a metal de la cerveza tirada de barril o almacenada en barrilete de metal, además de que las latas se forran por dentro para que su contenido no entre en contacto con el metal, el hecho es que el llamado sabor a metal que se dice sentir en las cervezas enlatadas es, en realidad, olor a metal al beber directamente del envase, por lo que es recomendable echarla a un vaso.

En cuanto a la botella de cristal, la cerveza se ha envasado así desde hace muchos años e, incluso, algunas compañías la embotellan con azúcar para que se produzca una segunda fermentación, generando carbonatación y una capa de sedimento de levadura en el fondo de la botella. Este envase puede resultar más afectado por los rayos de sol.

El color es la característica determinante en los botellines de cerveza, puesto que puede alterar el sabor, el olor y la calidad de la cerveza. De esta forma, los colores más oscuros del vidrio, como el negro, protegen mejor esta bebida, dejando la cerveza más vulnerable a cambios por el efecto de la luz los botellines marrones, verdes y, sobre todo, los de tonos más claros.

Incluso, cuando la luz atraviesa el vidrio puede variar la composición de la cerveza al llegar a ciertas moléculas. Además, el aroma a metal también puede apreciarse en la cerveza de botellín, puesto que este envase contiene una chapa de metal, aunque para evitar que esto suceda los fabricantes ponen un forro de silicona no tóxico.

El almacenamiento en barriletes de metal con gas presurizado protege la cerveza del oxígeno exterior mientras que los barriles de madera no forman un escudo protector de la cerveza, por lo que se han de guardar en espacios fríos hasta que concluya la segunda fermentción. Además, este último, una vez abierto, posibilita que el oxígeno exterior entre en contacto con la cerveza, por lo que en varios días puede estropearse.

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