¿Se puede uno morir de miedo?

Seguro que te lo has preguntado más de una vez… ¿se puede uno morir de miedo? La respuesta es… ¡Sí! La verdad es que uno puede morirse a causa del miedo, pero este no es una razón de muerte “per se”. ¿Cómo?, ¿no nos explicamos bien? No te preocupes, te lo contamos enseguida.

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Un miedo intenso puede hacer que nuestro hipotálamo libere una gran cantidad de adrenalina. A esto se suman alteraciones en el corazón que pueden provocar una arritmia general grave y, como consecuencia, la muerte.

Morirse de miedo es posible

Las estadísticas revelan cómo durante terremotos u otros desastres naturales aumentaron el número de decesos por infarto. Lo cierto es que las personas que sufren este tipo de ataques al corazón tienen condicionantes previos con problemas cardíacos y así, cuando se produce una entrada masiva de calcio en el interior de las células cardíacas, estas pueden hacer que el corazón se contraiga bruscamente y no vuelva a un estado de relajación.

Guerras, ataques y temores

La historia de la cardiología está plagada de documentos que avalan fallecimientos por miedos extremos a tabúes tribales (como los miedos al vudú) o, ya en la actualidad, los que se producen en las guerras durante los bombardeos o incluso, en asaltos callejeros, aunque las víctimas no hayan sufrido ninguna agresión física.

El chorro de adrenalina

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La clave de estas muertes está en la gran cantidad de adrenalina y noradrenalina que libera el hipotálamo. Ello hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que puede provocar un coágulo.

El miedo prepara tu cuerpo para la acción

Estas medidas de nuestro organismo pueden tener un desenlace fatal, pero en realidad, no es lo habitual. De hecho, la liberación de adrenalina es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo para sobrevivir.

Reacciones que provoca la adrenalina:

  • La contracción de los vasos sanguíneos es una medida por si el cuerpo sangra, ya que ralentiza dicho proceso.
  • La dilatación de las pupilas sirve para ver mejor.
  • Se acelera el ritmo cardíaco para desviar mayor cantidad de sangre del sistema gastrointestinal a los músculos, una medida ideal para luchar o escapar.
  • La sangre se desvía a los músculos importantes, dejando otras zonas, como la cara, con menor riego (por eso nos ponemos blancos).
  • Aumenta la entrada de oxígeno en los pulmones.

El estrechamiento de las arterias puede provocar la temida arritmia, pero insistimos en que para ello el sujeto debe tener un historial cardíaco con problemas previos, algo que no debería suceder con una vida sana y una cuidada alimentación. Te recomendamos que pongas especial cuidado en tu bienestar y que contrates algún seguro de salud para garantizar el acceso a la mejor sanidad…

En cualquier caso: sí, se puede uno morir de miedo… ¡Huuuuuu!

 

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