Cómo mantener los alimentos frescos en la nevera

La intoxicación alimentaria no es algo muy, muy común, pero sí más de lo que debería serlo. La mayoría de las intoxicaciones alimentarias se producen por causa de carne, mariscos o huevos. Para evitar intoxicaciones, lo primero a lo que uno debe prestar atención es el frío de la nevera. La temperatura ideal de una nevera ronda entre los cero y los cinco grados centígrados.

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Hay que tener siempre presente que más frío no significa mejor. De hecho, puede ser algo negativo, ya que una temperatura demasiado baja puede provocar que los alimentos se congelen, aunque sólo sea en parte. Además de echar a perder la textura, esto significa que no puede descongelar correctamente y tampoco cocinar correctamente. Esto supone que las bacterias pueden sobrevivir. Por otra parte, las bacterias proliferan en una nevera que no está lo suficientemente fría. Por tanto, es importante cuidar siempre que la temperatura de la nevera no sea ni demasiado alta ni demasiado baja.

Para que la comida de nuestra nevera esté siempre en buen estado hay que tener en cuenta que no todos los alimentos tienen la misma vida: un par de días para leche, cremas o alimentos cocinados, unas doce horas para los peces… También hay otros, como el queso, que pueden mantenerse en buen estado durante mucho más tiempo (al menos el queso duro, porque el blando es otro cantar).

En cuanto a la carne, hay que prestarle especial atención. La carne cruda debe mantenerse a una distancia segura de otros alimentos, sobre todo si se trata de alimentos que ya están cocinados. La razón es que las bacterias de la carne cruda pueden contaminar fácilmente otros alimentos. Todos los alimentos cocinados se deben almacenar en la parte superior de la nevera, separados de la carne cruda y del marisco (estos alimentos deben colocarse en la parte inferior para que no goteen).

¿Deben ir los huevos en la nevera o no? Los expertos no lo aconsejan especialmente, al menos siempre y cuando estén en un lugar fresco. Aunque cada cual recomienda algo distinto, en general podríamos recomendar guardar los huevos en la parte menos fría de la nevera, como la puerta.

La mayoría de las frutas y hortalizas frescas deben conservarse en la nevera, siempre sin lavar ni cortar (a menos que llegue a casa magullado). En cuanto a las hortalizas, frutas y verduras que vienen en envases de plástico, hay que abrirlos para que puedan respirar adecuadamente.

Fuente: KitchenIt

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