Separación y divorcio: ¿Conoces las diferencias?

El divorcio y la separación no tienen los mismos efectos jurídicamente. Veamos cuales son las principales diferencias entre las dos opciones:

separación y divorcio

Concepto y efectos

– La separación de los cónyuges consiste en el fin de la convivencia matrimonial y del régimen económico matrimonial, impidiendo al otro cónyuge la posibilidad de vincular bienes en el ejercicio de la potestad doméstica. Es decir, los dos cónyuges tendrán limitada la posibilidad de adquirir o administrar bienes en régimen de gananciales de forma que evitarán contraer nuevas deudas o vender el patrimonio del otro.

Se puede pedir judicialmente la separación una vez cumplidos tres meses desde la celebración del matrimonio. Este plazo no hace falta cumplirlo si hay peligro para la vida, agresión, peligra la libertad e indemnidad sexual propia o la de los hijos.

La separación judicial puede interponerla cualquiera de las partes, con o sin acuerdo del otro cónyuge.

Una vez solicitada la separación, se debe acompañar de un convenio regulador que establezca el uso de la que era la vivienda familiar hasta el momento, las pensiones que deben aportarse o el régimen de visitas establecido para los hijos en caso de tenerlos.

Cabe la posibilidad que la separación se lleve a cabo por parte de uno de los cónyuges de forma unilateral, abandonando la relación y el hogar familiar. En este caso, cabe liquidar el régimen matrimonial de forma conveniente, ya que si no, es posible que se vean afectados los bienes de ambos en caso de deudas.

Esta modalidad puede incurrir en un delito de abandono del hogar, contando especialmente en el caso de que existan hijos menores de edad o económicamente dependientes. Es aconsejable, por lo tanto, poner en conocimiento de la autoridad judicial la decisión, aunque sea unilateral, de separarse.

– El divorcio es una forma de disolución del matrimonio, en el que se pone fin, no sólo a la vida en común de los cónyuges y de la vinculación de los bienes del otro, sino el vínculo jurídico matrimonial entre estas dos personas. Es decir, las personas dejan de estar casadas y pueden volver a contraer matrimonio con otra persona o constituir una pareja de hecho, mientras que en la separación no se produce este hecho.
Se puede presentar la demanda de divorcio por parte de los dos cónyuges, con o sin consentimiento del otro, en un plazo de tres meses desde la celebración del matrimonio, salvo que exista peligro de agresión o para la vida, integridad física o libertad e indemnidad sexual, aplicable también para los hijos, en el que no es necesario cumplir con este requisito temporal.

Para que el divorcio sea firme, se necesita una sentencia que así lo declare. Además, es necesario que la presentación de la demanda de divorcio esté acompañada por un convenio regulador. 

La reconciliación 

La reconciliación supone el acuerdo de los cónyuges para restablecer la vida matrimonial.

La reconciliación en el proceso de separación se puede proponer en cualquier momento del procedimiento, eso sí, poniéndolo en conocimiento del juez que esté llevando el juicio o haya resuelto la separación judicial.

La reconciliación presentada por ambas partes pone fin al procedimiento de separación y restablece la vida matrimonial. De esta manera, la reconciliación deja sin efecto todos los pactos celebrados para llevar a cabo la separación, salvo las que afecten a los hijos, que pueden ser mantenidas o modificadas por el juez.

En cambio, la reconciliación en el divorcio es diferente a la que se aplica en la separación: pone fin al procedimiento judicial siempre y cuando se haga de forma expresa ante el juez que conoce del caso y mientras el procedimiento no esté resuelto judicialmente.

La reconciliación en el divorcio tiene un carácter especial ya que cuando se ha resuelto judicialmente el divorcio, no es posible formularla, considerando extinguido el lazo matrimonial. Si se quiere volver a tener una relación conyugal con la misma persona, deben casarse de nuevo. En consecuencia, no es posible recuperar el matrimonio legal anterior.

Efectos comunes 

Tanto en el divorcio como en la separación cabe establecer un convenio regulador fijando qué es lo que se debe hacer con las cosas relativas al matrimonio, así como las pensiones que se establecen o quién ostenta el cargo de custodia de los hijos.

Este convenio regulador debe tratar sobre los siguientes puntos:

Derechos y obligaciones frente a los hijos.

Régimen de visitas de los abuelos sobre los nietos.

Atribución de la vivienda y ajuar familiar.

Contribución a las cargas del matrimonio y alimentos.

Liquidación del régimen económico matrimonial.

Pensión compensatoria a cada uno de los cónyuges.

¿Es necesario estar separado para solicitar el divorcio?

En la actualidad no es necesario estar separado judicialmente para interponer una demanda de divorcio. Eso sí, es necesario que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio o que se incurra en una de las excepciones nombradas anteriormente.

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