Gafas de sol para niños, ¿capricho o necesidad?

En España tan sólo un 2% de los niños protegen sus ojos con gafas de sol, a pesar de ser los más sensibles a la exposición solar.

Es posible que los niños se encaprichen de unas gafas de sol porque les gusta el diseño sin más y tienen la necesidad de imitar aquello que ven en los adultos. Sin embargo, no hay duda de que en muchos momentos se encontrarán expuestos y molestos con el sol, sobre todo en los periodos primaverales y veraniegos que disfrutan al aire libre.

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Los ojos de los pequeños son más vulnerables que los de adultos, ya que la vista no termina de desarrollarse hasta los 25 años. El cristalino, por ejemplo, no ha crecido totalmente, y esto implica una menor capacidad de filtro en el ojo. Adicionalmente, las pupilas de los niños son más grandes y por tanto les entra más luz por ellas.

Los pequeños cuentan con menos pigmentación en los tejidos que protejan de forma segura los ojos. Además, el 80% de la radiación que hemos acumulado de adultos en los ojos, se ha recibido con anterioridad a los 18 años. Esta acumulación se encuentra detrás de muchas enfermedades oculares graves que se desarrollan posteriormente, tales como pingüeculas, tumores, degeneración macular, oftalmia o cataratas, entre otras.

Es importante evitar comprar gafas de sol en mercadillos o lugares no relacionados con el sector óptico. Este tipo de gafas no cumplen los requisitos sanitarios necesarios, y es una tendencia más acentuada aun si hablamos de gafas infantiles. Es fundamental que tus hijos protejan sus ojos con unas gafas de sol convenientemente homologadas y adquiridas en canales de venta profesionales. En la web de Multiópticas hay modelos infantiles muy variados, para que tus hijos ganen en salud, confort y estilo.

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