¿Qué protector solar debo utilizar?

Los índices de protección dependen del fototipo de piel que se tenga, que van del 1 al 6 según la facilidad para quemarse o broncearse.

Muchas veces pensamos que si usamos un protector solar con un alto índice SPF no adquiriremos ese bronceado que nos sienta tan bien y optamos por una crema con una baja protección con el fin de ponernos morenos más rápidamente. Craso error, pues al final, será nuestra piel la que lo pagará, con quemaduras, manchas e, incluso, cáncer.

protección solar

Es muy importante elegir bien y aplicar correctamente el protector solar, para lo que hay que conocer los tipos de protecciones y las clases de piel. El fototipo es la capacidad de la piel de las personas de adaptarse a los rayos solares y asimilar sus radiaciones, por lo que existen seis tipos de pieles en función de características físicas como el color de los ojos, el pelo y la piel.

Así, el fototipo 1 o celta es de las personas con piel muy clara, ojos azules y pecosas; el 2 o germánico, el de la gente con piel y ojos claros y cabello pelirrojo o rubio; el 3 o de raza caucásica, el de individuos con piel blanca y ojos y cabello claros; el 4 o de raza mediterránea, el de personas con piel, pelo y ojos marrones; el 5 o de razas amerindias o mestizas, el de piel morena, y el 6 o negra, el de piel, ojos y cabello oscuro.

En función de esta clasificación, los primeros deben usar un factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés) muy elevado, a partir de 65; los del fototipo 2 han de aplicarse protección con un factor entre 35 y 45 porque su exposición al sol les puede producir inflamación de la piel, enrojecimiento y sequedad, y los del 3, tendrán que utilizar protección de entre 30 y 40 SPF porque se queman con facilidad, aunque tengan algo de pigmentación.

Las personas del grupo del fototipo 4 necesitan usar una crema con entre un 20 y un 25 de índice de protección porque se broncean fácilmente, mientras los del 5 deben utilizar una crema de 15 SPF y, a los del 6, les basta con un SPF de entre 8 y 10. Para saber cuál es nuestro tipo de piel, es suficiente con tener en cuenta si aparecen pecas en verano, el color de la piel en invierno, el que adquirimos al broncearnos y si se forman ampollas y la piel se pone roja cuando se expone al sol.

Además de aplicar productos directamente sobre la piel que actúen como una pantalla de protección o como si estuviéramos vestidos, existen otras posibilidades complementarias de cuidar la piel frente a los rayos solares, como la fotoprotección oral, muy recomendable en épocas de alto riesgo y que, por ejemplo, tiene en su catálogo la línea Heliocare, de IFC.

Esta gama de protectores, disponibles en distintas texturas, formatos y con diferentes SPF, cuentan con los efectos antioxidantes y fotoprotectores del helechoPolypodium leucotomos, que empleó por primera vez un grupo étnico de Centroámerica como sustancia medicinal. Los pioneros fueron los Chorotegas, pero luego en el siglo XX se descubrieron sus propiedades adquiridas por el paso de la planta del agua a convertirse en una especie terrestre.

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